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Ideas políticas

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Al igual que en el mundo de los portales de Internet –en donde pocos crean y muchos se dedican a copiar y difundir la información–, en política las ideas se reciclan y se presentan en distintos foros tratando de aparentar cierta originalidad. La confusión del electorado que no distingue a un partido de otro, tiene en esto que comentaremos en este espacio a uno de los puntos que más contribuye a la falta de definición de los institutos políticos.

De copias y similares

Quién lo hubiera dicho, pero hay conceptos que antes identificaban plenamente a un partido político o ideología y que ahora son usados por multitud de actores políticos, como si la identidad que conllevan ciertas palabras no importara.

            Eso ha sucedido con el término “solidaridad”, el cual aparece en el ideario panista desde su fundación, como parte de los pilares del humanismo que sostienen la doctrina de dicha fuerza política. Es de todos conocido como el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se apropió de dicha palabra para su programa social estrella, empezando a generar una confusión entre el electorado con la complacencia panista –en dicho sexenio, el PAN ganó su primera gubernatura, por cierto–.

            En la actualidad, otros términos son utilizados por distintos actores políticos que no consideran en que partido o ideología surgieron originalmente. Esto sucede con otro término que aparece a finales de la década de los años 30 en el PAN, “bien común”.

            El ideario panista, que se basa en la doctrina social de la Iglesia Católica, tiene como base, en lo que Efraín González Luna –uno de los arquitectos del partido, junto a Manuel Gómez Morin– llamó “humanismo político”, a los pilares del humanismo: solidaridad, subsidiariedad, dignidad de la persona humana y bien común.

            Lo llamativo es que el término comentado ha sido utilizado en documentos y discursos de priístas, perredistas y militantes de otros partidos. Poco importa si fue utilizado desde los años 30 por los panistas, pues es usado como parte de los mensajes lo mismo de campaña que en eventos conmemorativos.

            Otra palabra que también es recurrentemente incluida por parte de nuestra clase política es “cambio”. Todos ofrecen un cambio, muchos hablan de la necesidad de un cambio, a pesar de que en distintos rubros de la vida nacional las cosas siguen igual.

            También hablar de “derechos” es algo común entre nuestros partidos. Para unos los derechos son algo que hay que defender o promover, aunque luego unos hablen de sus “derechos”, en tanto que otros de los suyos.

            Total, esto contribuye a la confusión del electorado, pues este tipo de recursos retóricos poco ayudan a diferenciar a los partidos.

            En un contexto en el que la ciudadanía se muestra desconfiada de los partidos y busca alternativas para participar en las urnas –pues su opción es abstenerse, pero sabiendo que eso no resuelve el problema–, que las ideologías se escondan para recurrir a términos que son utilizados también por los adversarios, solo abona a la confusión.

            Anteriormente, el lenguaje era un elemento de identificación, gracias al cual las palabras permitían distinguir las diferentes ofertas políticas existentes, pero hoy en día ni eso nos han dejado nuestros políticos.

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            Al paso que vamos, ya no tendrá caso hablar de derecha, izquierda, centro, capitalismo, socialismo, neoliberalismo y otras variantes, pues al hablar los políticos de la misma manera el votante no tendrá elementos para decidir. El comentario de que todos los políticos son lo mismo, es tan cierto hoy gracias a la manera en que el vocabulario de la clase política coincide hasta en los discursos.

            Finalmente, todos condenan la corrupción, pero en todos los partidos tienen algún caso, al menos, de irregularidades en sus filas. Hasta en este punto se ve que las palabras usadas por nuestra clase política son huecas y con un significado que se ha perdido.

Del tintero

En la columna Queso, PAN y Vino –la cual aborda temas del Partido Acción Nacional en este Diario–, se comentó del enojo de militantes panistas por el voto a favor de varios diputados locales en la Ciudad de México del matrimonio igualitario. De inmediato publicaron una petición en la plataforma citizengo para pedir que se diera marcha atrás a la medida. Hay que agregar a este dato que citizengo está apoyando en España a la organización Hazte-Oír que mantiene una campaña en las carreteras ibéricas –e incluso en Estados Unidos– mediante un camión que lleva pintado en sus costados la leyenda “los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”. Además, citizengo ha sido vinculado a la organización El Yunque en España. Y luego se enojan cuando se habla de estos temas, pero parece que están a gusto relacionándose con este tipo de actores.

 

@AReyesVigueras