Diez millones

Un expresidente suelto en México

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Algo tenemos que hacer con los exmandatarios federales, pues en lugar de que contribuyan –básicamente con su experiencia, aunque parece que es mucho pedir– a la solución de los problemas que enfrenta el país, se dedican a intervenir en cuanto asunto les parece conveniente. El problema es que no ayudan, sino que son fuente de conflicto y, a veces, hasta de burlas.

De lengua me como un taco

Si bien Felipe Calderón había mostrado un signo positivo al sugerir una estrategia para enfrentar a Donald Trump –algo en lo que no le hizo caso Enrique Peña Nieto–, no tardó mucho en meterse en polémicas que en nada ayudan ni a su imagen ni a la causa de su esposa, quien casualmente busca convertirse en candidata a la presidencia de la república en 2018.

            Primero fue un duelo verbal con Humberto Moreira, exgobernador de Coahuila y ahora candidato a diputado local por el Partido Joven, en el que se acusaron de varias cosas: desde que Moreira estaba ligado al narco hasta que Calderón era un usurpador de la Presidencia al haberle robado la elección a López Obrador.

            Pero luego vendría un mensaje a través de Twitter en el que Calderón preguntaba si el nombre de la abanderada a la gubernatura del Estado de México por Morena, Delfina Gómez, era nombre propio “¿o así le dicen por cómo la trata quien la nombró y es su jefe?”, para más tarde borrar el tuit de acuerdo a denuncias en dicha red.

            Ya ante el exmandatario panista había dado de que hablar al robar cámara en la toma de protesta de Josefina Vázquez Mota como candidata del PAN en el Estado de México. Su apariencia, poco cuidada y en una actitud que contrasta con quien busca evitar confirmar el rumor de alcoholismo, se llevó las notas y los comentarios en redes sociales.

            En anteriores colaboraciones mencionamos los problemas que a juicio de varios analistas tendría Margarita Zavala para –en el caso de obtener la candidatura en 2018– la campaña electoral por los negativos que continúa generando su esposo, al grado que hay quien le ha llegado a sugerir que se divorcie si quiere competir con éxito el año entrante.

            Si bien al interior del PAN, Calderón Hinojosa es considerado un activo y congrega a los militantes azules –bueno, a una parte importante al menos–, el problema es hacia fuera por los pendientes que dejo al dejar el cargo, como es el caso de la Estela de la Luz, irregularidades en Pemex y el combate al narcotráfico, temas que la propia Margarita Zavala ha evadido, incluso en su libro recientemente publicado.

            Lo más probable es que continuemos presenciando las andanzas de Calderón, a quien poco le importan las críticas, incluso los calificativos que se ganó de misógino por el comentario en contra de la candidata de Morena –a quien ayudó en su campaña al hacerla víctima–, lo que de paso le cierra la puerta a su esposa para mencionar lo mismo de Andrés Manuel López Obrador.

            Pero no es el único caso de un expresidente suelto. Vicente Fox Quesada es otro caso en el que su obra al ser el primer presidente de la oposición en México ha quedado borrada por sus acciones y comentarios.

            No solo ha sido sus cambios de preferencia política al apoyar a Enrique Peña Nieto o asegurar que no hay que dar por muerto al PRI en 2018, sino que sus mensajes en contra de Donald Trump han provocado más risas que adhesiones a su opinión. En el PAN, como aseguró en una de sus columnas la semana pasada Carlos Ramírez, no saben qué hacer con él, pues sigue asociada su figura al panismo por lo que cada palabra que dice es cargada a la cuenta azul, aunque ellos no lo quieran.

            Al menos hemos tenido con una conducta prudente a los expresidentes priístas, como Carlos Salinas de Gortari o Ernesto Zedillo, lo cual nos hace ver que no es posible que ellos se porten mejor que los panistas.

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            El riesgo es que en las campañas electorales en los estados que iniciaron esta semana tengamos las presencia y las opiniones de los expresidentes del blanquiazul. Esto es particularmente preocupante, pues Felipe Calderón buscará ayudar a su compadre Guillermo Anaya en Coahuila o a su amigo Miguel Ángel Yunes en Veracruz y buscar generar una nueva polémica en contra de sus enemigos políticos.

            Esperemos que Fox no decida ayudar al hijo de su amigo Antonio Echevarría en Nayarit, como candidato de la alianza PAN-PRD, pues el horno no está para bollos.

            Algo habrá que hacer con los expresidentes, quizá darles un trabajo en el que estén tan ocupados que no puedan participar en campañas o hacer declaraciones. Ahora se entiende porque a Luis Echeverría lo mandaron de embajador a las islas Fidji.

Del tintero

En redes sociales iniciaron las campañas en contra de algunos candidatos, como sucedió esta semana con la etiqueta #ChilangoComoJosefina. Eso es solo el principio de una batalla que también se desarrollará en el mundo digital.

 

@AReyesVigueras