Diez millones

Los caballos negros del 2018

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Mucho se ha hablado de los aspirantes en cada partido para la campaña electoral de 2018, resaltando sus virtudes y exponiendo sus defectos, tratando de realizar análisis a partir de un elenco que para muchos ya esté definido, pero en el terreno político –y considerando el tiempo que falta para acudir a las urnas–, una sorpresa es posible en la formación que competirá por la presidencia de la república.

Caballos negros

En el argot político, se llama caballo negro a un aspirante que llega por sorpresa desde la parte de atrás del arrancadero para terminar ganando la nominación. En algunas columnas de opinión, se ha mencionado este tipo de contendientes que podrían surgir en los distintos procesos internos que se llevan a cabo para definir a los abanderados partidistas en 2018.

            Esto hace que sea necesario observar con detenimiento lo que sucede al interior de las distintas fuerzas políticas para revisar si pueden surgir algún aspirante que dé la sorpresa.

            En el PAN es en donde se pudiera presentar esta eventualidad. Margarita Zavala ha ido perdiendo impulso, en parte por la presencia de su esposo, Felipe Calderón –quien es visto como quien realmente gobernaría–, tema que no ha podido atender con eficacia, además de que las últimas intervenciones en medios no le han ayudado a su causa.

            Rafael Moreno Valle y Ricardo Anaya siguen en sus respectivas rutas, sufriendo el desgaste que significa participar en una campaña adelantada y la constante presencia pública.

            Pero no son los únicos que han levantado la mano, pues personajes como Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California, también ha mostrado sus intenciones de competir. Pero si se busca bien, se podrá apreciar que el caballo negro del blanquiazul podría surgir de los gobernadores panistas.

            Como apoyo a esta teoría, tenemos que el número de los mismos es el más grande en la historia del panismo, además de la declaración del mandatario de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, en el sentido de que ellos serán quienes definan al candidato presidencial azul. En este sentido, figuras como Miguel Ángel Yunes o Javier Corral podrían emerger como prospectos de cuidado si Zavala de Calderón no repunta o el desgaste tanto del actual dirigente nacional o del exgobernador poblano se acelera, en un contexto de una competencia adelantada reñida.

            No hay que perder de vista a los señalados.

            En tanto, en el patio tricolor los aspirantes también sufren de un desgaste que se ha incrementado en la medida en que el gobierno federal pierde aceptación ciudadana. Los mencionados Miguel Ángel Osorio, José Narro o Eruviel Ávila enfrentan un cuadro complicado para las elecciones del año entrante, además de que Ivonne Ortega –la única aspirante que ha hecho pública sus intenciones de competir–, no levanta, a lo que se suma que otros posibles como Aurelio Nuño o Luis Videgaray aparecen como descartados.

            ¿De dónde podría surgir un caballo negro en el establo tricolor? La primera respuesta podría apuntar hacia alguien fuera del gabinete, pues como van las cosas para la administración de Enrique Peña Nieto, es complicado para alguno de sus colaboradores pudiera aparecer y competir el año entrante, aunque no se descarta una victoria de dicho partido.

            Quizá de alguno de los gobernadores pudiera surgir esta figura, aunque todo dependerá de cómo avancen, o se desgasten, los actuales aspirantes priístas. No hay que perder del radar a algún legislador que pudiera emerger como opción.

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            En el PRD, los tres aspirantes mencionados –Mancera, Aureoles y Ramírez–, pudieran no acabar con la candidatura, el primero porque al no ser militante perredista mantiene abierta la puerta para participar en los próximos comicios como independiente, en tanto que los otros enfrentan problemas en sus respectivas entidades –la inseguridad como número uno–, los cuales podrían detener su carrera para ser el abanderado amarillo.

            Además, no está por demás mencionar que los problemas que sufre el sol azteca podrían terminar abortando una elección interna para terminar apoyando a López Obrador.

            Finalmente, en el terreno independiente la lista puede crecer con el consiguiente problema del fraccionamiento del voto de los ciudadanos que están en contra del sistema de partidos. El hecho de que ninguno de los aspirantes muestre avances hace temer que esta opción solo servirá para participar como simples testigos de una elección que gane alguno de los partidos de siempre.

            Lo único seguro es que cualquier cosa podría pasar de aquí al inicio de las campañas por la presidencia en 2018.

Del tintero

¿En cuánto tiempo se construye una candidatura con posibilidades de ganar? El propio Peña Nieto aseguró, en una de las pocas entrevistas que ha dado a un grupo de periodistas que, con un año basta, así que habrá que esperar un par de meses para saber si esto es cierto, en especial en el caso tricolor.

 

@AReyesVigueras