Diez millones

¿Por qué el PRI ha caído tanto?

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En promedio, las encuestas ubican al PRI en el tercer lugar de la competencia por la presidencia de la república, mostrando también una tendencia a la baja en la lucha por el Congreso de la Unión y la mayoría de las gubernaturas en disputa en el actual proceso electoral. ¿Cuál es la razón para que se presente esta situación en el tricolor?

A la baja

Luego de un regreso en 2012, de la mano de un gobernador que supo aglutinar en torno suyo al priismo, y de una serie de reformas que, se aseguraba entonces, cambiarían el rostro del país, el PRI simplemente se desplomó.

Y no sólo hablamos de su imagen, golpeada por los escándalos de corrupción con motivo de la Casa Blanca o la de Malinalco, sino también de su ineficacia para atender reclamos en distintos rubros como la seguridad pública o el tema económico.

Actualmente, además del dato de que Enrique Peña Nieto pasó de ser un exitoso candidato a un gobernante con mala fama, tenemos que para amplios sectores sociales el responsable de casos como Ayotzinapa y algunos más que implican seguridad pública es, directamente, el gobierno federal, sea con razón o no.

Adicionalmente, el número de gubernaturas que el tricolor ha perdido en el actual sexenio lo tienen con el número más bajo de administraciones estatales en su historia, menos de la mitad de las entidades del país.

Los casos de los gobernadores —también una nueva marca—, involucrados en casos de corrupción, ha sumado nuevas derrotas y desprestigio a las filas del Revolucionario Institucional.

En resumen, sea por su gobierno federal, por las irregularidades de algunos de sus militantes o por la combinación de estos y algunos otros factores el PRI ha dejado de ser un partido competitivo en la mayor parte del país, para convertirse en la marca más repudiada y rechazada por buena parte del electorado.

¿Cuales son las causas que explican que el PRI pase de ser el partido que regresó al poder en 2012 al más rechazado en 2018?

En primer lugar, tenernos una escandalosa ineficacia para comunicar sus logros. Las cifras de empleo, infraestructura y otros temas a su favor, no son conocidos por el grueso de la población, que solo se queda con la ineficacia para combatir la delincuencia y una percepción negativa en el terreno económico.

En segundo lugar, relacionado con lo anterior, el actual gobierno federal —y en consecuencia su partido—, decepcionaron al no cumplir sus promesas de campaña. En el 2012 aseguraron no sólo saber cómo hacerlo, sino terminar con la violencia derivada de la guerra contra el narcotráfico y en realidad el número de asesinatos aumentó, además de la percepción de que un gran número de ciudades del país son inseguras, entre otros temas en los que decepcionaron.

En tercero, la corrupción se convirtió en la evaluación de la actual administración, una en la que la imagen que se tiene del actual gobierno federal es que hace la mayor parte de los contratos de infraestructura están marcados por este tipo de irregularidades. Esto se refuerza con escándalos como el del Paso Express --con las muertes que provocó-- o con las sospechas en torno al Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, entre otros temas que también incluyen el caso de la Estafa Maestra y otras denuncias más.

Y si lo anterior no es suficiente, tenemos los problemas internos por los enfrentamientos entre los grupos que tratan de controlar al PRI. La reciente remoción de Enrique Ochoa Reza y la llegada de René Juárez Cisneros como nuevo dirigente nacional son reflejo de la manera en que la disputa interna ha provocado fracturas que han afectado el desempeño electoral del partido.

Algunas derrotas en estados como Tamaulipas se explican por esta situación, misma que ha provocado el surgimiento de expresiones públicas de descontento, como en el caso de Democracia Interna, que denuncian la imposición de candidaturas y el despojo que han hecho en el partido algunos políticos que no cuentan con la militancia.

Así, el priísmo enfrenta un conjunto de situaciones adversas en momentos en que la dirección del partido, evidentemente en Los Pinos, no atina a tomar las mejores decisiones para ganar elecciones, pues como hemos resumido en este espacio, si no han logrado comunicar adecuadamente sus logros como gobierno, menos podrán convencer a un electorado escéptico y decepcionado con la marca PRI de que apoye a un funcionario público que no entusiasma a los votantes.

Pero esto no es lo único ni lo peor, sino la ceguera para corregir a tiempo los errores cometidos. Las adversarios a Peña Nieto y al PRI han logrado ganar en el terreno de la percepción, y esa batalla puede ser definitiva para la derrota final del tricolor.

 

Del tintero

Un meme en contra de López Obrador que difundió Ricardo Alemán --algo mal hecho-- en su cuenta de Twitter, encendió los ánimos de los seguidores del tabasqueño y de quienes creen que forman parte del juzgado de lo políticamente correcto, quienes no condenan a los usuarios que amenazan de muerte a quienes critican al candidato de Morena. Pura incongruencia.

@AReyesVigueras