Diez millones
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El financiamiento de las campañas

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El caso Odebrecht no sólo regresa a la agenda de medios el tema de la corrupción de funcionarios públicos federales, sino que se prevé que pegue en la línea de flotación de la Presidencia de la República y del PRI por un asunto que, con toda probabilidad, aumentará de tono en las próximas semanas: el financiamiento de la campaña presidencial de 2012, en especial si se logra probar que hubo dinero de la empresa brasileña a la campaña tricolor.

Bomba de tiempo

Hay dos condiciones que han cambiado en el México del siglo XXI. Por un lado tenemos medios de comunicación que empiezan a trabajar sin depender de la publicidad para sus publicaciones. Casos como Animal Político que recibe donaciones de su público y de Quinto Elemento Lab que ganó el concurso para recibir apoyo de Open Society Foundations para su labor informativa, ejemplifican este punto.

La otra es la intolerancia, cada vez más creciente entre la ciudadanía, a los actos de corrupción, como se ha mostrado con mensajes que condenan a muchos políticos, como Javier Duarte, difundidos en redes sociales.

Ahora, tenemos que Quinto Elemento Lab dio su primer golpe periodístico al dar a conocer declaraciones de involucrados, como nos enteramos este semana, en el caso Odebrecht, mismas que involucran al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin.

El tema, más allá de la defensa y los mensajes enviados por los protagonistas en esta historia, es que al seguir la pista al dinero que presuntamente pagó Odebrecht a un funcionario de la campaña de Peña Nieto en 2012, de acuerdo a las declaraciones de los detenidos en Brasil, se podría destapar un nuevo escándalo que involucra directamente al inquilino de Los Pinos.

Y esto en vísperas del inicio del proceso electoral 2018, y de las definiciones de quien será el candidato tanto en el PRI como en otros partidos, es una mala noticia para la causa tricolor.

De hecho, los integrantes de Quinto Elemento Lab han adelantado que uno de sus siguientes trabajos abordará, precisamente, lo del financiamiento a las campañas electorales, algo en lo que hay mucha tela de donde cortar.

Si recordamos, la campaña priísta para la presidencia en 2012 fue cuestionada por lo de los monederos electrónicos de Monex, además de los recursos que se otorgaban a simpatizantes a través de empresas como Soriana.

Las denuncias de que se trataba de una compra de voto, ahí quedaron, pues finalmente el Tribunal Electoral falló en contra de quienes buscaban que el triunfo de Peña Nieto fuera anulado por esta supuesta irregularidad.

Ya como mandatario, también tuvo que enfrentar el escándalo de la Casa Blanca, algo que lo ligo a empresarios que, en la historia presentada, habían sido favorecidos con contratos durante su administración en el Estado de México y que empezaban a obtenerlos con el nuevo gobierno federal.

Todo lo anterior es conveniente recordarlo, pues de cara a la opinión pública es abono para creer, de nueva cuenta, una historia que apunte a un financiamiento oscuro en el 2012 para la campaña priísta. De hecho, esta misma semana algunos columnistas, como Salvador García Soto en El Universal, han deslizado que Lozoya Austin pudiera estar blindado ante las acusaciones que vienen de Brasil por la información que posee con relación a que sucedió con el dinero de Odebrecht.

Su abogado, Javier Coello Trejo, hizo una declaración que abona en el mismo sentido.

Y todo esto, en la víspera del inicio de las campañas electorales y con una oposición que encabeza las encuestas, se podría convertir en uno de los temas de los próximos abanderados, quienes tendrían municiones para atacar a los priístas, sea quien sea su candidato.

No es un asunto de mala suerte del titular del ejecutivo federal, sino de incapacidad para entender que la práctica de la corrupción en la función pública, algo tolerado y hasta defendido por parte de los miembros de la clase política, es una cosa que ya no tolera la ciudadanía, misma que castiga en las urnas este tipo de actos.

No será con declaraciones en las que se niega todo como salga del atolladero la administración de Peña Nieto, ni con investigadores a modo, sino con acciones que confirmen que no se solapan corruptelas. El tiempo se termina para el PRI y para la Presidencia, en particular para demostrar que van en serio en contra de la corrupción. De lo contrario, este será el tema central de las campañas y los votos en contra podrían sacar al PRI de Los Pinos.

Del tintero

También habrá que ver que tienen que decir los demás partidos en cuanto a financiamiento ilegal, pues en este rubro es claro que en todos lados se cuecen habas.

 

@AReyesVigueras