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Resulta no sólo vergonzoso, sino de náusea, que el secuestro y muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa se haya convertido en grosero negocio para políticos inescrupulosos que convierten en votos el dolor y la muerte; negocio de pingües bonos económicos para dizque “expertos” de la CIDH y supuestos “científicos” argentinos que reclaman su tajada; negocio para vividores de depredadoras ONG y hasta negocio turístico global para padres de los normalistas.

Y es que a nombre de los normalistas muertos se justifica todo lo imaginable: el saqueo, la depredación, la renta política, los votos de muerte y hasta se promueven venganzas personales. El eslogan de Los 43 parece que justifica todo lo injustificable, menos la memoria de los normalistas muertos.

En realidad lo más importante para los vividores de esa causa no es el castigo a los culpables y tampoco la manoseada memoria de los estudiantes, sino el jugoso negocio de la manipulación de la muerte.

¿Saben por qué los normalistas fueron secuestrados en Iguala?

Porque antes de ser llevados “al matadero”, los jóvenes ya eran usados como “carne de mitin y protesta” por líderes venales y directivos escolares sinvergüenzas; porque al momento de ingresar a la Normal de Ayotzinapa los muchachos ya eran carne de cañón de grupos guerrilleros y bandas del crimen organizado. Incluso en el último momento de su vida los normalistas fueron el pretexto ideal —la manipulación—, entre bandas del crimen organizado como Los Rojos y Guerreros Unidos.

Pero Los 43 no sólo fueron manipulados antes y durante su muerte. En realidad la memoria y la muerte de los normalistas fue convertida en el mejor negocio de un puñado de vividores de la tragedia y la muerte; los mismos que han manipulado Tlatlaya, el caso Narvarte y muchos otros. ¿Lo dudan?

1.— Paradójicamente y gracias a la manipulación de la muerte de Los 43, AMLO —el verdadero culpable de que los Abarca despacharan en la alcaldía de Iguala—, hoy es el verdadero ganador de la muerte de los normalistas.

2.— Y es que igual que hizo con las raterías de Bejarano, Ponce e Ímaz, AMLO convirtió el crimen de Los 43 en bandera ensangrentada para su causa, a pesar de haber prohijado la tragedia.

3.— Y fue tal el éxito de la estrategia engañabobos diseñada por AMLO —y tal la torpeza del gobierno de Peña Nieto—, que la crisis de Los 43 se puede convertir en la tumba de la gestión del mexiquense.

4.— Hoy la causa de “Ayotzinapa” es una bandera ensangrentada que da votos, imagen, credibilidad y prestigio a AMLO y a los radicales de su establo político.

5.— Pero no es el único ganador. Decenas de ONG se han subido al negocio de la muerte de Los 43, porque mantener vivo el engaño del supuesto crimen de Estado significa dinero; significa mantener vivo un negocio de millones de dólares.

6.— Porque mafias como la CNTE y grupos clandestinos como el EPR y otros, tienen en la muerte de Los 43 una bandera que explotarán por décadas; que justificará por años el vandalismo, la violencia y la vigencia de rancios grupos clandestinos y sectores radicales.

7.— Porque para cierta prensa la bandera de Los 43 es la coartada perfecta para golpear a las instituciones y —con ello—, estirar la mano de la depredación del dinero público.

Pero la causa más jugosa y la manipulación más vergonzosa del manoseo político de Los 43 la veremos en la elección presidencial de 2018.

Y es que así como en 2012 vimos la renta electoral de “la guerra de Calderón”, en 2018 veremos la renta electoral de Los 43. Al tiempo.