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¿México ya alcanzó la madurez para enfrentar desastres como 'Patricia'?

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Los milagros existen, lo que ocurrió con el Huracán Patricia es muestra de ello. A decir de los expertos, fue realmente inesperado que tocara tierra en una región relativamente poco poblada y muy próxima a la Sierra Madre, hecho que debilitó rápidamente su intensidad convirtiéndose en unas cuantas horas en una tormenta tropical.

Sabemos que Patricia se formó en el Océano Pacífico como una tormenta tropical, pero treinta horas después se había convertido en un huracán que sobrepasaba la categoría 5 que amenazaba con tocar tierra con ráfagas de vientos de 325 kilómetros por hora y provocando olas de hasta 12 metros en la costa, siendo catalogado como el más peligroso de los huracanes documentados en la historia. Nuestro país por sus condiciones geográficas es, en especial, vulnerable a este y otros tipos de fenómenos climatológicos por lo que la necesidad de estar preparados y de prevenir debería ser parte ya de nuestro “ADN nacional”.

Podemos decir en términos generales que la respuesta de los 3 órdenes de gobierno fue adecuada. Datos del Gobierno Federal señalan que más de 50 mil personas fueron evacuadas, entre ellas a 10 mil turistas principalmente localizados en la Riviera Nayarita. Se desplegaron 4 mil elementos de la Marina, casi 6 mil del Ejército y 500 de la Policía Federal; además, se instalaron 138 albergues para que la población vulnerable se refugiara. Lo más asombroso –por fortuna- es que se suspendió la operación de muchos centros de acopio que se montaron conforme surgió la emergencia gracias a que no fue necesario recurrir a ellos.

En esta ocasión fue la misma naturaleza la que nos libró de una tragedia de mayor magnitud pero no podemos olvidar que nuestro país no corrió con la misma suerte en el año 2014 cuando fue azotado simultáneamente por Ingrid y Manuel, uno en el Pacífico y otro en el Golfo de México, dejando un saldo de 157 muertos y casi 2 millones de damnificados.

Nuestra historia nos ha enseñado que necesitamos reaccionar oportunamente ante un desastre natural, pero debemos insistir en generar conciencia del valor de la prevención porque en nuestro territorio coinciden riesgos de inundaciones, sequías, incendios, deslaves, sismos, actividad volcánica, sobre todo, en la región centro del país que es donde habita la mayor cantidad de la población.

Como siempre ha ocurrido, la sociedad civil jugó un papel protagónico en ésta ocasión difundiendo a través de redes sociales las recomendaciones de protección civil, informando y compartiendo minuto a minuto las incidencias. Incluso antes del impacto del Huracán ya se hacían en Twitter y Facebook convocatorias para recaudar víveres para los afectados. La sociedad dejó de manifiesto nuevamente que la solidaridad del pueblo mexicano es única y que la tecnología es una gran aliada.

Tenemos una tarea pendiente, tras experiencias tan desgarradoras como el sismo de 1985, debemos estrechar la cooperación con otros países que cuentan con sistemas avanzados de protección civil de prevención y atención oportuna. Chile es uno de los países que, debido a su propensión a los movimientos telúricos y tsunamis, ha desarrollado un sistema proactivo que ha permitido disminuir el impacto en la población, como muestra su capacidad para atender una emergencia como el sismo de 8.5 grados de septiembre pasado.


Frase:
En materia de protección civil, vamos transitando en el camino correcto pero jamás debemos sentirnos satisfechos.